Playas nudistas en el Algarve


"En Portugal somos muy libres", me contestaba una amiga portuguesa cuando le preguntaba por las playas nudistas del Algarve. También el director de un hotel situado allí mismo, en la barbilla de la Península Ibérica, le quitaba hierro al asunto y me instaba a transmitir que en casi cualquier playa portuguesa bastaría con situarse en uno de sus extremos para no molestar al resto de bañistas con el nudismo.

Pero no, señores, que seamos vecinos e invitados no implica que debamos saltarnos las normas a la ligera, y menos cuando puede haber una multa monetaria de por medio.

Puede que en Portugal todavía quedarse desnudo en una playa que no sea naturista no esté demasiado vigilado, pero también creíamos que pasaba los mismo con las autopistas portuguesas (de peajes electrónicos, sin barreras y sólo con cámaras que graban la matrícula), hasta que un día, de repente, empezaron a llegar las sanciones a los (espabilados) conductores españoles que creían haberse zafado del pago.

Una vez consultadas las fuentes oficiales, la respuesta es clara, tan sólo hay dos playas nudistas oficiales en el Algarve: Praia do Barril, en Isla de Tavira (declarada naturista en 2004), y Praia da Barreta, en Ilha Deserta (declarada naturista en 2011). ¡Pero vaya dos playas! No sufras por falta de espacio o de belleza, los enclaves son idílicos y gigantescos

PRAIA DO BARRIL, EN LA ISLA DE TAVIRA

Isla Tavira es una de las cinco islas barrera –las otras cuatro son Isla Desierta (o Barreta), Isla de Culatra, Isla de Armona e Isla de Cabanas– que protegen el Parque Natural de la Ría Formosa, que abarca unas 18.000 hectáreas y ha sido elegido como una de las 7 Maravillas Naturales de Portugal.

Clasificadas como flechas litorales, estas gigantescas acumulaciones de arena discurren paralelas al continente, como si fueran el jamón york de un sándwich en el que la Ría Formosa sería la rebanada de pan de arriba y el océano Atlántico la de abajo. Es por ello que el acceso a cualquiera de estas playas del Algarve desde las localidades más cercanas implica tener que cruzar la ría, salpicada de lagunas, marismas, canales, salinas y viveros de almejas y ostras.

En el caso en concreto de Praia do Barril (a no ser que vayas directamente en barco desde Tavira), el recorrido no podría ser más pintoresco. Una vez dejes aparcado el coche en el diminuto 'aldeamiento turístico' Pedras D'El Rei (un conjunto de casitas particulares y apartamentos en alquiler), tendrás que cruzar la ría por un puente peatonal de metal blanco, desde donde se avistan gran cantidad de especies de aves (si tienes mucha suerte incluso la gallina-sultana, símbolo del parque).

Al otro lado de Ría Formosa, una vez cruzado el puente, te espera una sorpresa en forma de trenecillo rojo: comboio le dicen los locales (1,30€ el trayecto). Es cierto que en verano es muy turístico, por lo que es preferible caminar unos 15 minutos por el sendero que discurre paralelo a las vías, entre la flora y fauna autóctonas, y leyendo los carteles explicativos sobre las mismas que hay en los laterales. Sin embargo, en temporada baja compartirás asiento con los pescadores de la zona, que van cargados con sus cañas y anzuelos de camino a Armação da Praia do Barril, que se encuentra al final de la vía férrea y da acceso a la playa.

Los armações eran estructuras de pesca fijas que formaban un laberinto de redes para atrapar atunes y la sardinas. El de Praia do Barril, también conocido como de los Três Irmãos, data del año 1841. Luego llegarían las habitaciones, almacenes, barbería, lavadero, escuela, cantina... Fue hogar de una comunidad de pescadores formada por 80 familias hasta que su actividad cesó en 1967.

Hoy, estos edificios que dan la bienvenida en Praia do Barril se han convertido en bares y restaurantes: Peixe & Petiscos, Museu Do Atum y Barril Beach Café, que ofrecen gran variedad de platos y evitan el tener que regresar hasta el continente para comer algo. También hay zona de juegos infantiles y, justo al lado, se encuentra el oxidado y sobrecogedor cementerio de anclas, que recuerda con nostalgia el pasado marinero de la zona.

De fina arena dorada y agua cristalina, la Praia do Barril posee bandera azul y se localiza más o menos a mitad de la Isla de Tavira (de 11 kilómetros de longitud), por lo que es bastante menos concurrida que las playas más orientales, cercanas a la localidad de Tavira, desde donde parten los barcos que recorren la ría y acercan a los viajeros hasta la arena (menos de 2€ el trayecto dependiendo de la compañía; los pescadores lo hacen por 1€).

Llegar a la zona nudista desde su acceso principal, en Armação da Praia do Barril, requiere caminar por la arena un kilómetro y medio hacia el oeste. Allí, en un entorno más salvaje y desierto, podrás por fin quitarte la ropa y despreocuparte de los toques de atención y las multas.

Si te mueves en círculos nudistas, quizás tus compañeros de práctica ya te hayan hablado de este trocito de playa del Algarve sólo que seguramente se hayan referido a él como Praia do Homem Nu (playa del hombre desnudo), su nombre coloquial. Recuerda que aquí no hay ni servicios ni vigilancia, así que procura ir abastecido de comida y bebida y ten precaución con la fuerza de las olas, que el Atlántico es muy traicionero.

PRAIA DA BARRETA, ISLA DESIERTA

En otra de las barreras litorales del Parque Natural de Ría Formosa, en este caso en Isla Desierta, se encuentra la segunda playa nudista (insistimos, oficial) del Algarve. Para llegar a ella deberás tomar un barco en el muelle de Faro, cerca de la muralla de Cidade Velha, su casco histórico.

Un corto trayecto te separa de esta playa salvaje de siete kilómetros de longitud también conocida como Isla Barreta. La empresa Animaris ofrece diferentes modos de recorrerlo: en barco lanzadera compartido con otros viajeros (10€), en barco privado (en ambos casos tarda 15 minutos) o en un ferry que lleva por nombre Praia das Conchas (5€) y tarda 45 minutos.

También Animaris se encarga de gestionar el único restaurante de la isla. Llamado Estaminé, se ubica donde arriban los barcos, justo en el extremo oriental de la lengua de arena con forma de flecha que es Isla Desierta. En su carta aparecen delicias tales como ensalada de pulpo, ostras de la ría, gambas, almejas al estilo Bulhão Pato (con aceite, ajo, limón y mucho cilantro), pescado del día a la parrilla, arroz con marisco o sólo con almejas...

Para alcanzar el pedazo de playa en el que está permitida la práctica nudista tendrás que caminar hacia el oeste poco más de un kilómetro sobre una arena formada por minúsculos fragmentos de conchas marinas. Lo localizarás de manera sencilla, ya que coincide más o menos a la altura del Cabo de Santa María (nombre original de la isla), el punto más meridional de Portugal continental.

En este lugar concreto hay colocada una estructura realizada con palos de madera y adornada con todo tipo de materiales y residuos encontrados en la playa; también con carteles que indican la distancia entre el cabo y diferentes ciudades de todo el mundo.

Es muy ilustrativo ¡e inspirador! conocer los kilómetros que te separan de ese otro tipo de vida en el que te ves obligado a ir vestido. 530 en el caso de Madrid, 1.730 si vives en Londres o los inabarcables 5.616 que hay hasta la mismísima Gran Manzana. Porque ser naturista es una actitud que se lleva dentro, pero que necesita de sitios como Portugal, para poder ser practicada de manera mucho, pero que mucho más libre.

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